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20 de julio de 2026

Contracturas y dolores musculares en invierno: por qué aparecen y cómo cuidarte en La Costa

En resumen

El frío, la tensión y el sedentarismo suelen despertar contracturas de cuello y espalda. Te contamos hábitos simples para sentirte mejor.

Contracturas y dolores musculares en invierno: por qué aparecen y cómo cuidarte en La Costa

El frío del invierno en La Costa tiene algo particular: encoge los hombros, endurece el cuello y despierta esos dolores de espalda que en verano ni aparecían. Si últimamente amanecés con la zona del cuello tirante o sentís la espalda cargada al final del día, no estás solo. Es una de las molestias más comunes de esta época.

Acá te contamos por qué pasa y qué hábitos pueden ayudarte a estar más cómodo. Como siempre, esto es información general: si el dolor es fuerte, no cede o se repite seguido, lo mejor es que consultes con tu médico.

Por qué el frío favorece las contracturas

Cuando baja la temperatura, el cuerpo tiende a tensar los músculos como forma de conservar calor. Esa tensión sostenida, sumada a otros factores, termina generando esas zonas duras y molestas que conocemos como contracturas.

En invierno se combinan varias cosas:

  • Menos movimiento. Con el frío da menos ganas de salir a caminar o hacer actividad, y el cuerpo se vuelve más rígido.
  • Malas posturas. Pasamos más horas encorvados, con los hombros subidos o frente a la compu y el celular.
  • El clima de la costa. La humedad y el viento fuerte de San Bernardo hacen que naturalmente andemos más contraídos.
  • Estrés y mala calidad de sueño. La tensión emocional también se descarga en el cuerpo, sobre todo en cuello y hombros.

Zonas que más se resienten

Las contracturas suelen concentrarse en el cuello, la parte alta de la espalda (entre los omóplatos) y la zona lumbar. También es común sentir tensión en la mandíbula, sobre todo si apretás los dientes al dormir.

Saber dónde se te carga el cuerpo te ayuda a prestar atención a tus posturas durante el día.

Hábitos que ayudan a prevenir y aliviar

La buena noticia es que muchos de los factores que favorecen las contracturas se pueden trabajar con cambios simples en el día a día.

Movete un poco todos los días. No hace falta un entrenamiento intenso. Caminar, estirar suavemente al levantarte o hacer pausas cada tanto si trabajás sentado ya marca una diferencia.

Cuidá la postura. Ubicá la pantalla a la altura de los ojos, apoyá bien la espalda en la silla y evitá mirar el celular con la cabeza muy inclinada por mucho rato.

Mantené la zona abrigada. Una bufanda o un cuello alto protegen esa parte que tanto se contrae con el viento de la costa. El calor local suele ser reconfortante para los músculos tensos.

Hidratate y descansá bien. Dormir en una buena posición y con una almohada adecuada ayuda a que el cuello no amanezca cargado.

Bajá el ritmo del estrés. Respirar profundo, tomarte momentos de pausa y aflojar los hombros conscientemente durante el día alivia la tensión acumulada.

Sobre cremas y productos de venta libre

En la farmacia solés encontrar cremas y geles de uso externo pensados para masajear zonas tensas o doloridas. Son productos que muchas personas usan como complemento, siempre siguiendo las indicaciones del envase y evitando aplicarlos sobre piel lastimada.

Antes de elegir uno, lo ideal es que le preguntes a tu farmacéutico de confianza. Puede orientarte según tu caso y contarte cómo se usan. Y recordá que ningún producto de venta libre reemplaza la consulta profesional cuando el dolor es persistente.

Cuándo conviene consultar

Una contractura ocasional suele mejorar con reposo y cuidados. Pero hay señales que ameritan una consulta médica, por ejemplo:

  • Dolor intenso que no mejora en varios días.
  • Molestias que se repiten seguido o se hacen crónicas.
  • Dolor que baja por un brazo o una pierna, con hormigueos o pérdida de fuerza.
  • Dolor después de un golpe o una caída.

En esos casos, un profesional puede evaluarte y orientarte mejor.

El invierno en La Costa se disfruta más con el cuerpo suelto. Con pequeños hábitos y un poco de atención a tus posturas, podés acompañar a tu espalda y tu cuello a pasar la temporada más cómodos. Y si tenés dudas, en la farmacia estamos para ayudarte.