26 de agosto de 2026
Rojeces en la cara: por qué aparecen y cómo calmarlas
El frío, el viento y el agua caliente irritan la piel del rostro. Qué mira la crema para piel sensible y cómo cuidarte en invierno.
En invierno la cara se lleva la peor parte. El viento de la costa, el frío afuera y la calefacción adentro dejan la piel tirante, seca y muchas veces con esas rojeces que aparecen en mejillas, nariz y mentón. Si te pasa, no estás sola ni solo: es de las consultas más frecuentes en el mostrador cuando bajan las temperaturas.
Acá te contamos por qué aparecen las rojeces y qué mirar cuando buscás una crema para piel sensible. Es información general. Si la rojez es persistente, arde o cambia de aspecto, lo mejor es que lo vea un dermatólogo.
Por qué aparecen las rojeces
La piel tiene una barrera natural que retiene el agua y la protege de afuera. Cuando esa barrera se debilita, pierde humedad y reacciona con más facilidad. En invierno se junta todo:
- El frío y el viento, que resecan.
- El cambio brusco de temperatura entre la calle y la casa con estufa.
- El agua muy caliente de la ducha o al lavarte la cara.
- Jabones fuertes o exfoliaciones muy seguidas.
El resultado es una piel más fina, tirante y propensa a enrojecerse. En pieles ya de por sí sensibles, el efecto se nota todavía más.
Qué mirar en una crema para piel sensible
No hace falta un neceser lleno de productos. Con lo básico bien elegido alcanza. Cuando mires la etiqueta o preguntes en la farmacia, tené en cuenta:
- Sin perfume o con fragancia mínima. El perfume es uno de los que más irrita las pieles reactivas.
- Ingredientes que calman y reparan. Buscá cremas pensadas para piel sensible o con rojeces, que suelen tener activos hidratantes y calmantes.
- Textura para tu piel. Si es muy seca, una crema más rica; si es mixta, algo más liviano.
- Que sea para el rostro. La piel de la cara es más fina que la del cuerpo y pide fórmulas específicas.
Si tenés dudas sobre cuál te conviene, preguntale a la farmacéutica. Una sola recomendación bien elegida rinde más que probar diez cosas.
Rutina simple para el invierno
Menos es más cuando la piel está sensibilizada. Una rutina corta y constante da mejores resultados que una complicada que abandonás a la semana.
- Limpieza suave. Lavá con agua tibia, nunca caliente, y un limpiador para piel sensible. Secá sin frotar, apoyando la toalla.
- Hidratación. Aplicá la crema con la piel apenas húmeda, así retiene mejor el agua. Mañana y noche.
- Protección solar. Sí, también en invierno. El sol suma irritación y la piel dañada tarda más en recuperarse. Un fotoprotector facial todos los días ayuda.
Gestos que ayudan (y los que no)
Algunas costumbres empeoran las rojeces sin que te des cuenta:
- Duchas muy largas y calientes. Se sienten bien, pero resecan.
- Exfoliar la piel irritada. Esperá a que se calme.
- Cambiar de productos todo el tiempo. La piel sensible necesita constancia.
- Tocarte o rascarte la cara cuando pica.
Del lado que suma: tomar agua, no exponerte al viento sin abrigo, y mantener la casa no tan seca si usás mucha calefacción.
Cuándo consultar
Unas rojeces por frío que se calman con crema son normales. Pero conviene que lo vea un profesional si:
- La rojez no baja o vuelve siempre a la misma zona.
- Aparecen granitos, descamación o vasitos marcados.
- Sentís ardor, tirantez fuerte o picazón que no cede.
Esos casos pueden necesitar algo más específico que una crema de venta libre, y solo un dermatólogo puede indicarlo.
Si querés, pasá por la farmacia o escribinos y te ayudamos a elegir una crema para piel sensible según cómo tengas la cara este invierno.
Farmacia a cargo de la Farm. Silvia Graciela Siano — matrícula profesional N.° 12727, Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires.