22 de septiembre de 2026
Cuánto protector solar ponerse y cada cuánto reponer
La cantidad justa de protector solar y cada cuánto renovarlo para que de verdad proteja. Lo que casi nadie aplica bien.
El protector solar más caro no sirve de nada si te ponés poquito. Es el error más común: usamos la mitad de lo que hace falta y creemos que estamos cubiertos. Con la primavera ya pega fuerte el sol en la costa, así que va lo concreto.
Cuánto protector solar hay que ponerse
La medida que usan los dermatólogos es clara: para cubrir todo el cuerpo de un adulto hacen falta unos 30 ml, más o menos el equivalente a un vasito de licor lleno.
Si lo pensás por zonas, la referencia es una cucharadita de café (unos 5 ml) por cada una de estas partes:
- Cara, cuello y orejas juntos
- Cada brazo
- Cada pierna
- Pecho y abdomen
- Toda la espalda
Para la cara sola, una guía práctica es la regla de los dos dedos: apoyás el producto a lo largo de los dedos índice y mayor, y eso es lo que va en el rostro. Suena mucho, y justamente ahí está el punto: casi todos ponemos menos.
Si aplicás poca cantidad, un factor 50 termina protegiendo como si fuera un 20 o menos. El número del envase supone que usás la dosis completa.
Cada cuánto hay que reponerlo
El protector no dura todo el día por más que diga "resistente al agua". La regla general:
- Reaplicá cada 2 horas si estás al aire libre.
- Después de meterte al agua, siempre.
- Después de secarte con la toalla, también.
- Si transpirás mucho, adelantá la próxima aplicación.
Ese "resistente al agua" no significa impermeable. Quiere decir que aguanta cierto tiempo mojado, pero la toalla y el roce se llevan buena parte.
El primer error: ponerlo tarde
El protector necesita unos 15 a 30 minutos para asentarse en la piel. Ponételo antes de salir, no cuando ya estás en la playa. Y no esperes a sentir que te quema: cuando notás la piel caliente, el daño ya empezó.
Las zonas que siempre se olvidan
Hacé memoria de la última vez que te quemaste. Seguro fue en alguno de estos lugares:
- Orejas y detrás de las orejas
- La nuca y la parte de atrás del cuello
- El empeine de los pies
- Los labios (van con protector labial con factor)
- La raya del pelo y la calva, si tenés poco cabello
- El contorno de la malla, que se mueve
Un detalle: los días nublados también hay que ponerse. Buena parte de la radiación ultravioleta atraviesa las nubes, y en primavera muchos se queman justo los días grises porque bajan la guardia.
¿Sirve el protector del verano pasado?
Fijate la fecha de vencimiento y también el símbolo del frasquito abierto, que indica cuántos meses dura una vez que lo empezaste. Un protector que pasó el verano al sol, en el auto o en el bolso de playa con calor, pierde eficacia aunque no esté vencido.
Señales para descartarlo: cambió el color, se separó la textura, huele distinto o quedó aguado. Ante la duda, arrancá la temporada con uno nuevo. Es de esos productos donde no conviene estirar.
Cuánto te tiene que durar un envase
Si lo estás usando bien, un envase rinde menos de lo que pensás. Una persona que va seguido a la playa gasta bastante, y eso es buena señal: significa que estás aplicando la cantidad correcta. Si el mismo frasco te dura todo el verano, casi seguro te estás poniendo de menos.
Elegir el factor y la textura que van con tu piel es otra conversación. Si tenés dudas sobre cuál te conviene, pasá por el local y lo vemos juntos. Y si notás una quemadura fuerte, ampollas o una reacción en la piel, consultá con el médico o la farmacéutica antes de improvisar.
Farmacia a cargo de la Farm. Silvia Graciela Siano — matrícula profesional N.° 12727, Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires.