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19 de junio de 2026

Piel del cuerpo en invierno: por qué se reseca y cómo hidratarla bien

Piel del cuerpo en invierno: por qué se reseca y cómo hidratarla bien

En invierno solemos prestarle mucha atención a la cara, las manos y los labios. Pero hay una zona que se reseca tanto o más y que casi siempre dejamos para después: la piel del cuerpo. Brazos tirantes, piernas con escamitas, esa picazón molesta apenas te sacás el abrigo. Si te pasa, no estás sola ni solo.

Acá en la costa el viento frío y la baja humedad del aire de invierno le sacan agua a la piel todo el día. Y adentro de casa, la estufa y el aire seco terminan de completar el combo.

Por qué la piel del cuerpo se reseca tanto en invierno

Nuestra piel tiene una barrera natural que retiene la humedad y la protege. En invierno esa barrera se debilita por varios motivos que se suman:

  • El aire frío y seco de afuera.
  • La calefacción dentro de casa, que reseca el ambiente.
  • Las duchas muy calientes y largas, que arrastran los aceites naturales.
  • El roce constante de la ropa de abrigo y las telas sintéticas.

Cuando la barrera se resiente, la piel pierde agua, se pone áspera, tirante y a veces pica. Las zonas que más lo sufren suelen ser piernas, brazos, codos y la espalda baja.

Gestos simples que ayudan todos los días

La buena noticia es que con pequeños cambios se nota bastante. Probá con esto:

  • Bajá la temperatura del agua. El agua muy caliente da placer en el momento, pero reseca. Tibia es suficiente.
  • Duchas más cortas. Cinco a diez minutos alcanzan. Cuanto más tiempo bajo el agua, más se reseca la piel.
  • Secate con suavidad. En vez de frotar con la toalla, dale toquecitos. Dejá la piel apenas húmeda.
  • Hidratá apenas salís. El mejor momento para la crema es con la piel todavía un poco mojada, porque ayuda a sellar la humedad.
  • Cuidá el ambiente. Si usás estufa muchas horas, un recipiente con agua cerca o ventilar un rato al día ayuda a que el aire no quede tan seco.

Cómo elegir una crema corporal con criterio

En la farmacia vas a encontrar muchas opciones de cuidado corporal, y a veces marea tanta variedad. Algunas pistas generales para orientarte:

  • Para piel seca de invierno suelen ir bien las emulsiones o cremas más densas que las lociones livianas de verano.
  • Mirá ingredientes que ayudan a retener agua, como glicerina, urea o ceramidas. No hace falta que sepas de química: en la caja figuran y la farmacéutica te puede orientar.
  • Si tenés la piel muy sensible o que pica, preferí fórmulas sin perfume o para piel atópica.
  • La constancia importa más que el producto perfecto: una crema simple usada todos los días rinde más que una carísima que usás de vez en cuando.

Un detalle práctico: tener la crema a mano, al lado de la toalla o en la mesa de luz, hace que de verdad la uses. Lo que queda guardado en el placard se olvida.

Cuándo conviene consultar

La piel seca de invierno es común y suele mejorar con cuidados. Pero hay señales que merecen una consulta con tu médico o dermatólogo:

  • Picazón intensa que no te deja dormir.
  • Enrojecimiento, grietas que sangran o zonas que supuran.
  • Manchas, descamación muy marcada o cambios que no mejoran con la hidratación.
  • Piel reseca acompañada de otros síntomas que te preocupan.

Si tenés dudas sobre qué tipo de producto te conviene según tu piel, pasá por la farmacia y charlamos. Estamos para orientarte sin apuro, como cuando le pedís un consejo a alguien de confianza.

El frío de San Bernardo se siente, pero con una rutina sencilla podés llegar a la primavera con la piel mucho más cómoda. Empezá por lo más fácil: agua tibia, ducha corta y crema apenas salís. Tu piel lo va a agradecer.