8 de junio de 2026
Manos y labios agrietados en invierno: cómo cuidarlos en la costa

En San Bernardo el invierno trae una combinación que la piel siente enseguida: aire frío, viento de mar y la calefacción adentro de casa. Manos y labios son las zonas más expuestas y las primeras en resecarse, ponerse ásperas o incluso agrietarse.
La buena noticia es que con algunos hábitos sencillos podés prevenir gran parte de esa molestia. Acá van ideas prácticas para esta época del año.
Por qué se resecan tanto en invierno
La piel tiene una capa que retiene la humedad y nos protege. Con el frío y el viento, esa barrera se debilita y el agua se evapora más rápido.
A eso se suman factores muy comunes en la costa durante el invierno:
- El viento de mar, que es constante y reseca.
- La calefacción y las estufas, que bajan la humedad del ambiente.
- El agua caliente al lavar los platos o las manos.
- Lavarse las manos muchas veces, algo habitual y necesario.
Los labios son todavía más sensibles porque su piel es muy fina y no produce la grasa natural que sí tiene el resto del cuerpo.
Cuidado diario de las manos
La clave está en lavar sin agredir y en hidratar seguido. Algunos puntos a tener en cuenta:
- Usá agua tibia, no muy caliente. El agua hirviendo reseca más.
- Secate bien, sobre todo entre los dedos, dando golpecitos suaves.
- Aplicá crema de manos después de cada lavado, mientras la piel todavía está apenas húmeda.
- Si salís a la calle con viento, los guantes son tus mejores aliados.
Una crema con textura más rica suele rendir mejor en invierno que una loción liviana. Tené una en casa y otra chica en la cartera o el bolsillo.
Cuidado de los labios
El reflejo de pasarse la lengua por los labios resecos es muy común, pero termina resecándolos todavía más. En su lugar, conviene tener a mano un bálsamo labial y usarlo varias veces al día.
Algunas recomendaciones:
- Aplicá bálsamo antes de salir, sobre todo si hay viento.
- Evitá morder o despegar las pieles, porque pueden lastimarse.
- Si usás protector labial con color, fijate que igual hidrate.
- Mantené una buena hidratación tomando agua, aunque en invierno tengamos menos sed.
El ambiente también cuenta
Muchas veces nos enfocamos en la crema y nos olvidamos del aire que nos rodea. La calefacción reseca bastante el ambiente de casa.
Podés ayudar a tu piel con gestos simples:
- Ventilá unos minutos por día para renovar el aire.
- No abuses de la estufa a temperaturas muy altas.
- Un recipiente con agua cerca de la fuente de calor aporta algo de humedad.
Estos pequeños cambios suman, sobre todo si pasás muchas horas adentro.
Cuándo prestar más atención
La piel seca de invierno suele mejorar con cuidados de rutina. Pero hay señales que conviene no dejar pasar, como grietas que duelen, zonas muy enrojecidas, picazón intensa o lastimaduras que no cierran.
En esos casos, lo mejor es consultar a tu médico o acercarte a la farmacia para que el farmacéutico te oriente. Cada piel es distinta y a veces detrás de una resequedad persistente hay algo que merece una mirada profesional.
En resumen
El invierno en la costa exige un poco más de cuidado en las zonas que quedan a la intemperie. Lavar con agua tibia, hidratar seguido, proteger del viento y cuidar el ambiente de casa hacen una gran diferencia.
Son hábitos chicos que, sostenidos día a día, mantienen tus manos y labios cómodos hasta que vuelva el calor. Si tenés dudas sobre qué producto te conviene, pasá por la farmacia y con gusto te ayudamos.