31 de agosto de 2026
Manos resecas: por qué se agrietan y cómo hidratarlas
En invierno las manos tiran, se ponen ásperas y a veces se agrietan. Te contamos por qué pasa y cómo cuidarlas en casa.
En invierno las manos son de las primeras en avisar que algo cambió. Tiran, se ponen ásperas, a veces aparecen esas grietas finas cerca de los nudillos. No es solo estético: la piel seca protege menos y molesta más. La buena noticia es que con algunos cuidados simples mejora bastante.
Por qué se resecan más en invierno
La piel de las manos tiene pocas glándulas que producen grasa, sobre todo en el dorso. Esa capa de grasa es la que retiene el agua y mantiene la piel flexible. Cuando baja, la piel pierde humedad más rápido.
En los meses fríos se juntan varias cosas:
- El aire frío de afuera y el aire seco de la calefacción adentro.
- El viento de la costa, que reseca todavía más.
- El agua caliente, que da placer en el momento pero arrastra la grasa natural.
- El lavado frecuente y el alcohol en gel.
- Los productos de limpieza del hogar, muchas veces sin guantes.
Sumadas, estas situaciones dejan la piel sin su barrera natural. Ahí empieza la sensación de tirantez y, si se sostiene, las grietas.
Señales para prestar atención
La piel seca común se nota áspera, opaca y a veces con una leve descamación. Con crema y cuidado suele mejorar en pocos días.
Conviene no dejarlo pasar cuando aparecen:
- Grietas que sangran o duelen.
- Enrojecimiento fuerte, picazón intensa o ampollas.
- Zonas que se descaman mucho y no mejoran.
En esos casos, mejor que lo vea un profesional. Podés pasar por la farmacia y hablarlo, o consultar con tu médico o dermatólogo. Cada piel es distinta y algunas condiciones necesitan un tratamiento puntual.
Cómo cuidarlas en el día a día
La clave es doble: perder menos agua y reponer lo que falta. Estos hábitos ayudan:
- Lavá con agua tibia, no caliente. El agua muy caliente se siente rica pero reseca más.
- Usá jabones suaves. Los muy perfumados o muy fuertes castigan la piel. Los syndet o jabones cremosos son más amables.
- Secá sin frotar. Palmeá con la toalla en lugar de restregar.
- Crema después de cada lavado. Es el momento en que la piel todavía está húmeda y la crema sella mejor.
- Guantes para las tareas. Para lavar los platos o limpiar, unos guantes evitan el contacto directo con el agua caliente y los productos.
- Guantes también para salir. Si andás con frío y viento, protegen del clima.
Qué mirar en una crema de manos
En la góndola de dermocosmética hay muchísimas opciones. Para piel muy seca, suelen funcionar bien las que combinan tres tipos de ingredientes:
- Humectantes, como la glicerina o el ácido hialurónico, que atraen agua.
- Emolientes, como manteca de karité o ceramidas, que dejan la piel más suave.
- Oclusivos, como la vaselina o la lanolina, que forman una capa y evitan que el agua se escape.
Una crema espesa, tipo bálsamo, suele rendir más que una loción liviana cuando las manos están muy castigadas. Si trabajás con las manos todo el día, tener un pomo en la cartera o en la cocina ayuda a no olvidarse.
Un truco simple para las noches: aplicá una capa generosa antes de dormir. Ocho horas sin lavarte las manos son ocho horas de hidratación tranquila.
Un gesto que suma
Tomar agua durante el día y no abusar del aire muy caliente de la calefacción también acompaña. La piel se cuida de adentro y de afuera.
Si probaste varias cremas y las grietas no ceden, no insistas sola. Acercate a la farmacia y lo vemos juntos, o consultá con un profesional. A veces un pequeño cambio en la rutina hace toda la diferencia, y a veces conviene una mirada más de cerca.
Farmacia a cargo de la Farm. Silvia Graciela Siano — matrícula profesional N.° 12727, Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires.