9 de septiembre de 2026
Factor de protección solar: qué significa SPF 30 y 50
Qué quiere decir el número del protector solar, cuál elegir según tu piel y cada cuánto reaplicarlo.
Llega la primavera, el sol empieza a pegar más fuerte y aparece la duda de siempre frente a la góndola: ¿30, 50, 50+? El número grande del envase se llama FPS (Factor de Protección Solar) y no es un puntaje de calidad. Te contamos qué significa y cómo elegir el tuyo.
Qué significa el FPS
El FPS mide cuánto protege el producto frente a los rayos UVB, los que enrojecen y queman la piel. De forma orientativa, indica cuánto más podés exponerte antes de que la piel reaccione, comparado con no usar nada.
Lo importante es entender que la diferencia entre un factor y otro no es tan grande como parece el número:
| FPS | Radiación UVB que filtra (aprox.) | |-----|-----------------------------------| | 15 | 93% | | 30 | 97% | | 50 | 98% | | 50+ | más de 98% |
Como ves, saltar de 30 a 50 no duplica la protección. Ningún protector bloquea el 100%. Por eso, más que obsesionarte con el número, importa aplicar bien y repetir.
Qué es el UVA y por qué mirarlo
El FPS habla de los UVB, pero están también los rayos UVA, relacionados con el envejecimiento de la piel y las manchas. Buscá en el envase la sigla UVA dentro de un círculo o la palabra "amplio espectro": eso indica que protege de los dos tipos de radiación. Es un dato clave y muchas veces pasa desapercibido.
Cuál elegir según tu piel
No hay un único factor para todos. Va una guía general:
- Piel muy clara, que se enrojece fácil, o si vas a estar muchas horas al sol: 50 o 50+.
- Piel intermedia, uso diario en primavera: 30 como piso.
- Piel de niños: siempre 50+ y, en lo posible, fórmulas pensadas para ellos.
- Cara con tendencia a manchas o rojeces: 50+ de amplio espectro, mejor si es de textura liviana.
Si tenés piel sensible, con alguna condición dermatológica o dudás con un producto puntual, consultá con el farmacéutico o tu dermatólogo antes de elegir.
Cada cuánto reaplicar
Acá está el error más común: ponerse protector a la mañana y olvidarse. La protección se va con el sudor, el agua y el roce de la ropa o la toalla. Para que sirva de verdad:
- Aplicá una capa generosa 20 a 30 minutos antes de salir.
- Reaplicá cada 2 horas si estás al aire libre.
- Volvé a aplicar después de bañarte en el mar o la pileta, aunque el envase diga "resistente al agua".
- No te olvides de orejas, nuca, empeines y la línea del pelo.
Una medida práctica para el cuerpo de un adulto es el equivalente a un vasito pequeño de producto. Casi siempre usamos menos de lo necesario, y eso baja la protección real.
Mitos frecuentes
- "Está nublado, no necesito." Las nubes dejan pasar buena parte de la radiación UV. En La Costa, un día gris de primavera igual te puede quemar.
- "Ya me puse a la mañana, estoy cubierto todo el día." No. Sin reaplicar, la protección cae mucho pasadas un par de horas.
- "Con piel morena no hace falta." Toda piel se beneficia de la protección solar, más allá del tono.
- "El del año pasado sirve igual." Fijate el vencimiento y si cambió el olor o la textura. Un producto vencido pierde eficacia.
Un hábito, no un trámite
La mejor protección es la que usás todos los días. Sumá el gorro, los anteojos con filtro UV y la sombra en las horas de sol más intenso, cerca del mediodía. El protector es una parte del cuidado, no la única.
En primavera arranca la temporada fuerte de sol en la costa. Elegí un factor acorde a tu piel, aplicá bien y repetí. Tu piel te lo agradece a corto y a largo plazo.
Farmacia a cargo de la Farm. Silvia Graciela Siano — matrícula profesional N.° 12727, Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires.