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29 de agosto de 2026

Labios resecos: por qué se parten y cómo cuidarlos

En resumen

En invierno los labios se secan, se pelan y hasta sangran. Te contamos por qué pasa y cómo cuidarlos todos los días.

Labios resecos: por qué se parten y cómo cuidarlos

El frío, el viento y la calefacción son una combinación dura para los labios. La piel de esa zona es finita y casi no tiene glándulas que la lubriquen, así que es de las primeras en resentirse cuando baja la humedad. Si en estas semanas los sentís tirantes, se te pelan o se parten en las comisuras, no es casualidad: es la época.

Acá te contamos por qué pasa y qué podés hacer para tenerlos cuidados.

Por qué se resecan en invierno

Los labios no tienen la misma protección que el resto de la piel. No producen grasa propia, así que dependen mucho de lo que les pongas y del ambiente. En invierno se juntan varias cosas:

  • El aire frío y seco de la calle.
  • El viento, muy típico acá en La Costa.
  • La calefacción, que reseca el aire de adentro.
  • El hábito de humedecerlos con la lengua, que en realidad los reseca más.
  • Tomar menos agua que en verano.

Cuando se secan, la piel se agrieta, se pela y puede llegar a arder o sangrar en los bordes.

El error más común: pasarse la lengua

Parece que alivia, pero es al revés. La saliva se evapora enseguida y se lleva la poca humedad que quedaba. Además tiene enzimas que irritan la piel fina del labio. Si notás que lo hacés sin darte cuenta, tener un bálsamo a mano ayuda a cortar el hábito.

Cómo cuidarlos día a día

La idea es simple: proteger y no agredir. Algunas cosas que funcionan:

  1. Usá un bálsamo o manteca labial varias veces al día, sobre todo antes de salir al frío.
  2. Aplicá una capa antes de dormir, que es cuando la piel se repara.
  3. Buscá fórmulas con ingredientes como cera, manteca de karité, lanolina o vaselina.
  4. Si vas a estar al sol, elegí uno con factor de protección solar. La nieve no, pero el reflejo del mar y el viento también suman.
  5. Tomá agua durante el día aunque no tengas tanta sed.

Un detalle: si tenés los labios muy partidos, evitá los bálsamos con mucho perfume, sabor o mentol, porque pueden picar e irritar más.

¿Conviene exfoliar?

Cuando hay pielcitas sueltas, la tentación es arrancarlas. Mejor no: podés lastimar la piel sana de abajo. Si querés emparejar, pasá suavemente un paño húmedo tibio y después aplicá bálsamo. Nada de frotar fuerte ni usar las uñas.

Cuándo prestar más atención

La resequedad común mejora en pocos días con cuidado. Pero hay señales que conviene no dejar pasar:

  • Grietas en las comisuras que no cierran o que se ponen rojas y molestas.
  • Labios que siguen partidos por semanas a pesar del cuidado.
  • Ardor, ampollas o lastimaduras que se repiten seguido.
  • Hinchazón o picazón después de usar un producto nuevo, que puede ser una reacción.

En esos casos, lo mejor es que lo vea un profesional. Pasá por la farmacia y hablalo con la farmacéutica, o consultá con tu médico. No todo lo que se parte es solo resequedad, y conviene descartar otras causas.

Para llevar

Los labios resecos del invierno son molestos pero se cuidan fácil: bálsamo a mano, nada de pasarse la lengua, y un poco de agua durante el día. Si con eso no mejora o aparece algo raro, mejor preguntá antes de seguir probando productos.

En el local tenemos bálsamos y protectores labiales de distintas marcas, y te ayudamos a elegir el que va con tu piel. También podés verlos online, en la sección de cuidado personal.

Farmacia a cargo de la Farm. Silvia Graciela Siano — matrícula profesional N.° 12727, Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires.

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