21 de septiembre de 2026
Ampollas en los pies: cómo curarlas y prevenirlas
Por qué salen las ampollas, cómo cuidarlas sin que se compliquen y qué tener a mano para que no vuelvan.
Llega la primavera, guardás las botas y sacás las zapatillas nuevas o las sandalias del verano pasado. Empezás a caminar más, y ahí aparecen: las ampollas. Molestas, dolorosas y siempre en el peor momento. Te contamos por qué salen y cómo tratarlas bien.
Por qué salen las ampollas
Una ampolla es la forma que tiene la piel de protegerse del roce. Cuando algo frota la misma zona una y otra vez, las capas de la piel se separan y se llenan de líquido. Ese líquido es una especie de almohadón que amortigua y ayuda a que la piel de abajo se recupere.
Las causas más comunes en esta época:
- Calzado nuevo que todavía no se amoldó al pie.
- Sandalias o ojotas que rozan entre los dedos o en el talón.
- Caminatas largas sin medias adecuadas.
- Pie húmedo o transpirado, que hace que la piel sea más frágil.
Qué hacer si ya te salió
La regla principal es simple: si la ampolla no se rompió, mejor no la revientes. La piel que la cubre es la mejor protección contra las infecciones.
Para cuidarla:
- Lavá la zona con agua y jabón neutro.
- Secá con cuidado, sin frotar.
- Cubrila con un apósito o parche especial para ampollas, que amortigua el roce.
- Evitá que siga rozando: cambiá de calzado o poné una protección extra.
Si la ampolla es muy grande y te duele mucho, o si ya se rompió sola, lavá bien, cubrí con un apósito limpio y cambialo todos los días. No arranques la piel que quedó encima, aunque esté suelta: hace de tapa protectora mientras cicatriza.
Cuándo prestar atención
La mayoría de las ampollas se curan solas en unos días. Pero hay señales que conviene no dejar pasar:
- Enrojecimiento que se agranda alrededor.
- Calor, pus o mal olor.
- Dolor que aumenta en vez de bajar.
- Fiebre.
Si tenés diabetes o problemas de circulación, cualquier lastimadura en el pie merece más cuidado. En esos casos, y ante cualquier duda, consultá con tu médico o pasá por la farmacia y charlamos con vos.
Cómo prevenirlas
Prevenir es mucho más fácil que curar. Algunos hábitos que ayudan:
- Amoldá el calzado nuevo de a poco. Usalo un rato por día antes de una caminata larga.
- Elegí medias que absorban la transpiración. El algodón está bien, pero las de material técnico secan mejor.
- Mantené el pie seco. La humedad ablanda la piel y facilita el roce. Un poco de talco puede ayudar.
- Protegé las zonas de siempre. Si sabés que te roza el talón, poné un apósito preventivo antes de salir.
- Prestá atención al primer aviso. Cuando sentís que algo empieza a molestar o arde, pará y revisá. Ahí todavía estás a tiempo.
Qué tener en el botiquín
Para la casa o para llevar a la playa, viene bien tener a mano:
- Apósitos hidrocoloides para ampollas.
- Gasas y tela adhesiva.
- Un antiséptico suave.
- Tijera limpia.
Con eso resolvés la mayoría de los casos sin drama.
Las ampollas son molestas pero casi siempre pasajeras. La clave está en no forzarlas, mantener la zona limpia y darle tiempo a la piel para que se recupere. Y si algo no cierra o te preocupa, mejor preguntá antes que dejarlo pasar.
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Farmacia a cargo de la Farm. Silvia Graciela Siano — matrícula profesional N.° 12727, Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires.