1 de julio de 2026
Rehidratación: por qué reponer líquidos también importa en invierno
En invierno también nos deshidratamos: menos sed, cuadros gastrointestinales y calefacción seca. Te contamos cómo reponer líquidos de forma segura.
Cuando pensamos en deshidratarnos, casi siempre imaginamos un día de playa en pleno enero. Pero el invierno también nos juega en contra: tomamos menos agua porque no sentimos tanta sed, la calefacción reseca el ambiente y los cuadros gastrointestinales (esos vómitos y diarreas que circulan en la temporada fría) hacen que perdamos líquidos y sales sin darnos cuenta.
En una farmacia de La Costa lo vemos seguido en esta época, así que vale la pena hablar de rehidratación con calma y sin dramatismos.
Por qué también nos deshidratamos con frío
El cuerpo pierde agua todo el año, incluso cuando no hace calor. Algunas razones típicas del invierno:
- Menos sensación de sed. Con el frío tomamos menos agua a lo largo del día.
- Ambientes secos. La calefacción y las estufas bajan la humedad del aire.
- Cuadros gastrointestinales. Vómitos y diarrea hacen perder líquidos y minerales rápido.
- Fiebre. Los cuadros respiratorios con temperatura alta aumentan la pérdida de agua.
En adultos sanos, tomar agua durante el día suele alcanzar. La cosa cambia cuando aparecen vómitos, diarrea o fiebre sostenida, sobre todo en chicos y personas mayores.
Señales de alerta para no pasar por alto
Prestá atención a estos signos, que pueden indicar que se está perdiendo más líquido del que se repone:
- Boca y labios muy secos.
- Sensación de mucha sed o, al contrario, poca sed en niños decaídos.
- Orinar menos de lo habitual o con color muy oscuro.
- Cansancio, mareo o debilidad.
- En bebés: menos pañales mojados, llanto sin lágrimas, decaimiento.
Si ves estas señales, especialmente en un bebé, un chico o una persona mayor, consultá con tu médico o pediatra. No es algo para dejar pasar ni para resolver a puro ojo.
Cómo reponer líquidos de forma inteligente
Cuando hay diarrea o vómitos, no alcanza solo con agua: también se pierden sales (electrolitos) que el cuerpo necesita para funcionar bien. Algunas pautas generales que ayudan:
- Tomar de a poco y seguido. Sorbos pequeños y frecuentes se toleran mejor que un vaso grande de golpe, sobre todo si hay náuseas.
- Ofrecer líquidos a temperatura agradable, ni muy fríos ni muy calientes.
- Mantener la alimentación suave apenas el cuerpo lo tolere, sin forzar.
- Evitar bebidas muy azucaradas o gaseosas, que a veces empeoran la diarrea.
Existen las sales de rehidratación oral, preparados pensados justamente para reponer agua y electrolitos en la proporción adecuada. Son productos que conviene usar según indicación profesional, sobre todo en chicos. Antes de darle cualquiera a un niño, lo mejor es consultar con el pediatra o preguntarnos en la farmacia cómo se prepara y se usa correctamente.
Un cuidado especial con los más chicos
Los bebés y los niños se deshidratan mucho más rápido que los adultos. En ellos, un cuadro de vómitos o diarrea que en un grande sería leve puede complicarse en pocas horas.
Por eso, ante diarrea o vómitos en un bebé, la recomendación es siempre consultar al pediatra en lugar de improvisar con jugos, gaseosas o preparados caseros con proporciones al azar. La cantidad de sal y azúcar importa, y hacerlo mal puede ser contraproducente.
Hidratación cotidiana en invierno
Más allá de los cuadros puntuales, sostener una buena hidratación diaria ayuda a que la piel y el cuerpo pasen mejor la temporada:
- Tené agua a mano aunque no sientas sed.
- Sumá infusiones, caldos y sopas, muy bienvenidos con el frío.
- Recordá que las frutas y verduras también aportan agua.
La hidratación es una de esas cosas simples que hacen diferencia, en verano y en invierno. Si tenés dudas sobre qué producto de rehidratación oral es adecuado o cómo prepararlo, acercate a la farmacia y con gusto te orientamos. Y ante señales de alarma o cuadros en bebés y personas mayores, la consulta médica siempre va primero.
Farmacia a cargo de la Farm. Silvia Graciela Siano — matrícula profesional N.° 12727, Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires.