7 de julio de 2026
Hongos en los pies en invierno: por qué aparecen con el calzado cerrado

En invierno solemos pensar que los hongos en los pies son cosa del verano y la pileta. Pero es al revés de lo que muchos creen: el frío nos hace usar zapatillas cerradas, medias gruesas y botas durante horas, y ese ambiente cálido y húmedo dentro del calzado es justo lo que los hongos necesitan para crecer.
En La Costa, con la humedad propia de la zona, vale la pena prestarle atención a este tema aunque estemos lejos del verano.
Por qué aparecen más de lo que pensás
Los hongos que afectan la piel de los pies, conocidos popularmente como pie de atleta, viven bien en lugares tibios y húmedos. El pie encerrado todo el día transpira, y si esa humedad no se ventila, se genera el escenario perfecto.
Algunas situaciones que aumentan el riesgo:
- Usar el mismo par de zapatillas todos los días sin dejarlas airear.
- Medias de material sintético que no absorben la transpiración.
- Secarse poco los pies después de bañarse, sobre todo entre los dedos.
- Compartir toallas o caminar descalzo en vestuarios y baños de uso común.
Señales a las que prestar atención
No estamos para diagnosticar, y cada piel es distinta, pero hay molestias que suelen hacer que la gente consulte. Entre las más comunes aparecen la picazón entre los dedos, la piel que se descama o se pone blanquecina y húmeda, y a veces enrojecimiento o mal olor.
Si notás algo así y no mejora, o si la molestia se extiende, lo mejor es que lo vea un profesional. En personas con diabetes o problemas de circulación, cualquier lesión en los pies merece atención temprana.
Cómo cuidar tus pies en invierno
La prevención es simple y hace mucha diferencia. Estas son medidas generales de cuidado que podés incorporar en el día a día:
- Secá bien entre los dedos después de la ducha. Es la zona que más se olvida y donde más se acumula la humedad.
- Rotá el calzado. Tratá de no usar el mismo par dos días seguidos, así se seca por dentro.
- Elegí medias de algodón o materiales que absorban la transpiración, y cambialas todos los días.
- Ventilá los pies cuando estés en casa. Sacarte las zapatillas un rato ayuda.
- No camines descalzo en baños compartidos, gimnasios o vestuarios.
- Mantené las uñas cortas y limpias, cortándolas rectas.
Sobre las cremas y productos
En la farmacia existen categorías de venta libre pensadas para el cuidado de la piel de los pies, como antimicóticos de uso externo y polvos que ayudan a mantener la zona seca. Ahora bien, no todos los productos sirven para lo mismo, y usar algo que no corresponde puede demorar la mejoría.
Por eso, antes de comprar por tu cuenta, es una buena idea acercarte y contarnos qué te pasa. La farmacéutica te puede orientar sobre qué tipo de producto se adapta a tu situación y, sobre todo, decirte cuándo conviene que lo vea un médico o dermatólogo en lugar de seguir probando en casa.
Cuándo no esperar más
Algunas situaciones piden consulta profesional sin demora:
- La molestia no mejora después de varios días de cuidado.
- Aparece dolor, hinchazón, ampollas o supuración.
- Se extiende a las uñas, que se ven engrosadas o cambian de color.
- Tenés diabetes, problemas de circulación o defensas bajas.
En resumen
Los hongos en los pies no son solo un tema de verano. El calzado cerrado del invierno, sumado a la humedad de La Costa, crea condiciones ideales para que aparezcan. Con hábitos simples de secado, ventilación y cambio de medias, prevenís la mayoría de los casos.
Y si ya notás molestias, no te automediques a ciegas. Pasá por la farmacia y con gusto te orientamos sobre los cuidados y sobre cuándo conviene una consulta médica. Cuidar los pies también es cuidar tu bienestar de todos los días.